miércoles, 19 de noviembre de 2008

Eco museo la Alcogida, Tefia, Fuerteventura

El museo de la Alcogida, situado hacia el centro de la isla canaria de Fuerteventura, en el municipio de Tefia, recrea una aldea tradicional de la zona. Es un túnel del tiempo y, para muchos, puede ser un reencuentro con el ambiente y los aperos, cacharros, ornamentos y útiles que hemos visto en las casas de nuestras abuelas.

El museo tiene empleadas a gentes de la zona que acuden cada día a trabajar en el museo, pero a trabajar como se trabajaba en tiempos remotos: así, hay un cantero, una tejedora, un carpintero... Y no sólo muestran cómo se trabajaba, sino que uno puede ver cómo vestían aquéllas gentes, puede tocar esos trabajos y conversar acerca de lo que hacen.

No faltan los animales de granja: burros, vacas, cabras y ovejas, gallinas... y un camello. Claro, es que esta isla es un recuerdo de que el Sáhara está cerca:

Una visita que merece la pena, desde luego, aunque sólo sea para ver una puesta de sol así:

lunes, 10 de noviembre de 2008

La ruta del río Majaceite, Cádiz

Esta ruta discurre entre las localidades de El Bosque y Benamahoma (del árabe: "Hijos de Mahoma") , donde tiene su nacimiento el río Majaceite, y forma parte de la Sierra de Grazalema; sierra que, a pesar de ser la más meridional de la Península, se encuentra entre las zonas con mayor pluviometría de la misma, y algunos años está incluso por encima de Galicia, Asturias, Navarra y el País Vasco. De ahí su singular frondosidad y belleza.

La ruta se abre paso a través de un bosque de galería, que nos abraza durante todo el recorrido, a la vez que nos muestra sus pequeños secretos, y es que lo importante de este paisaje es lo pequeño: las plantitas, hongos, los reflejos del agua, los rayos del sol colándose entre las ramas, los pequeños animales, las bayas...

El otoño es una época perfecta para emprender un paseo entre El Bosque y Benamahoma (ascendente) o viceversa (descendente).

lunes, 27 de octubre de 2008

Aracena, Huelva

En plena feria del jamón, orgullo ibérico, Aracena se convierte en un hervidero de visitantes con una cosa en la mente: disfrutar, y dos en las manos: un platillo de jamón y una cerveza.

También abundan los chorizos, las castañas -crudas o asadas, con o sin su erizo-, las nueces, la miel, los quesos -variados y todos buenos-, las tablas de carne de ibérico a la parrilla, la gente disfrutando de ello...


No es que las ruinas de su castillo o su Gruta de las Maravillas desmerezcan, no, al contrario, pero una semana al año merece la pena abandonarse al granate entreverado de ese manjar único que produce una no menos única raza de cerdo, alimentado, cuando procede, de bellota: la ibérica.


El paseo por Aracena es muy agradable. Conserva el aire de pueblo serrano, con sus casas encaladas, sus cuestas arriba, sus edificios de granito, y sus plazas con cafetería y fuente, y hasta casino.


La imponente puesta de sol desde su fortaleza-iglesia no hay que perdérsela.

lunes, 20 de octubre de 2008

Trujillo, tierra de conquistadores

Trujillo, la Turgalium romana que llegó a ser reino de Taifas, conserva todo el sabor de su época de esplendor como hervidero de conquistadores: Pizarro (Francisco y Gonzalo), conquistadores del Perú, Francisco de Orellana, explorador del Amazonas, Jerónimo de Loayza, arzobispo de Lima, Gaspar de Rodas, Gobernador de Antioquia (Colombia) y tantos otros.

Francisco Pizarro vigila que todos los días se ponga el sol desde la monumental Plaza Mayor, como si añorase el mar que le llevó a apoderarse de un imperio, para mal de muchos y mayor gloria de otros.

La vida en Trujillo es apacible y sencilla. No se puede uno perder sus tostas (tostas, no tostás), ni un paseo por el caso antiguo, que es casi toda la ciudad de Trujillo, que lo es 1430 por orden de Juan II de Castilla. Desde sus murallas se domina toda la llanura que se extiende al sur y al oeste, la misma que vigila Pizarro desde su caballo de granito.

Esta llanura, separa a Trujillo de otras comarcas, alguna de nombre tan elocuente como Conquista de la Sierra.

Esta ciudad de granito, construída a la solana sobre un promontorio de granito, es un sitio para quedarse a vivir...

...o, como mínimo, para visitar despacio.

lunes, 13 de octubre de 2008

Amsterdam, bicicletas y canales

Dar un paseo por el centro de Amsterdam es una experiencia múltiple. Tan pronto te rodean fachadas gótico-flamencas como escaparates con señoritas, bicicletas por todos los lados, holandeses altísimos (recordemos que la media ronda el 1,90 m, la más alta de Europa), bares de porros, canales, muchos canales, gente viviendo en barcos...